Vestido azul

Los talibanes matan a 30 soldados de élite al derribar un helicóptero.

(7 de agosto de 2011)

Ya casi lo terminas, con este serán cuatro los abrigos con las que iniciaste esta ola de protección contra el frío. Que bonito te está quedando, tengo que decir que cada uno supera el anterior. Aisha la mira. -¿Has escuchado las noticias? Están ganando la guerra, la muerte de los 16 soldados pakistaníes el mes pasado, la muerte de Bin Ladem, las declaraciones de Obama que ya quiere retirar las tropas, están asegurando el triunfo talibán. Betz, ¿no te das cuenta que volveremos al pasado? Abdul está demasiado contento. Hoy me ha vuelto a decir que un territorio más en poder talibán y mi hija y yo usaremos de nuevo el burka.-

El día 25 de noviembre de 1996 fue el último día que Aisha y Betz asistieron a la escuela, tenían 14 años. A partir de ese día y por cinco años más, su vida transcurriría bajo una gran tela de color azul pálido que las cubriría de la cabeza a los pies. Su único respiro era una rejilla tupida a la altura de los ojos que les permitía ver y respirar.

-Betz, mañana, muy temprano, tienes que traerme toda la ropa de lana, la nueva y la que encuentres tuya. Recibí carta de mi amiga inglesa, está de acuerdo, recogerá a la niña en cuatro días en la frontera, allí estará ella y el futuro de mi hija.

No hubo peor momento en épocas del burka para Aisha que cuando su madre enfermó gravemente y necesitó un médico. Su madre vivía en una aldea a las afueras de Kabul, Aisha corrió, buscó, suplicó, los hombres médicos se negaron, no había en el lugar mujeres especialistas. La única opción era ir a Kabul, no lo dudó. Aisha fue arrestada por viajar sin la compañía de un hombre y entre tanto, su madre murió.

-¿Te acuerdas el día que le celebramos a mi hija su noveno cumpleaños? Abdul, casi como un regalo, me insinuó que ya está en conversaciones con un amigo suyo para casarla con su hijo. Si ganan los talibanes ya no tendré como salvarla. ¿Te das cuenta de la urgencia? Betz, necesito tu ayuda.

Al año siguiente de que caen las torres gemelas Afganistán es invadido. Desde entonces, los maridos de Betz y de Ashia (Abdul) trabajan en la clandestinidad para devolver a los talibanes el poder.

-¿Y después de entregar a tu hija a tu amiga inglesa que harás? ¿Vivirás toda tu vida huyendo?  -Betz, este es mi secreto: en el sur del país hay una gran comunidad de mujeres viudas que viven bajo el burka, sin un marido que les dirija su vida, muchas mendigan, otras hacen pan, otras labran y yo ahora sé tejer. Que más les dará una más. Nadie me encontrará jamás. Mi vestido azul, será mi cárcel pero también mi liberación. Viviré en la oscuridad, si, pero los ojos marrones de mi niña serán vistos y la podrá mirar el mundo a plenitud, podrá casarse con quién quiera, seguirá estudiando, será libre, ese pensamiento diario justificará mi encierro de por vida.

-Supongo que no has parado de tejer en toda la noche. -Si, pero por fin he terminado, mira el abrigo, a que este color…… ¡Betz! ¿Que te pasó en la cara? -Ayer en la noche, otro triunfo talibán, cayeron 30 marines, parece que es el mejor golpe de los últimos años, mi marido estaba muy  pero muy contento y ya sabes soy el blanco de sus mayores alegrías. Traje toda la ropa de lana, pero también toda mi ropa…Voy contigo.

Aisha y Betz siguen desaparecidas (21 de enero de 2017)

Basado en hechos reales.

Katy Salazar

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