La idea de no vivir en el pasado

Con un café colombiano, en una sobremesa con unos amigos de esos con los que te apetece alargar mucho la comida, uno comentó que le estaba dando vueltas a eso de no vivir en el pasado. Explicó que aunque racionalmente lo entendía, no le parecía fácil, porque siempre estamos yendo hacia atrás, recordando, re pensándonos.  Otro dijo, que nos hemos educado en el del siglo XX y aprendimos a explicar lo que hoy somos gracias a lo que hemos vivido en nuestra niñez. Ya en las copas, Juan, que hacía un tiempo había terminado con su pareja y no muy bien, decía que entender lo que significa no vivir en el pasado le había cambiado la vida.

Las conversaciones, por muy poca importancia que parezcan tener, nos crean, nos afirman, nos van moldeando frente a nosotros mismos y  frente a los demás.  Y eso de entender lo que significa no vivir en el pasado me quedó ahí dando vueltas.

Lo que son las casualidades. Después de la comida volví a casa y decidí ver una película que hacía poco me habían dejado. Se llama “Escondido” (2005), y trata sobre un presentador de TV con una vida normal y feliz que un día empieza a recibir anónimos. La persona que se los envía es su hermano, al que su padre había adoptado cuando era solo un chaval y que, por un mal entendido con él, había tenido que irse de casa.  El anónimo lo citaba para decirle en persona que le culpaba de su miserable vida y que no se lo había perdonado nunca. Quería hacerle ver con sus propios ojos cómo había destruido su vida. El presentador acude a la cita, le escucha, le dice que lo siente, que lo siente mucho, que no era su intención y vuelve a su casa a su vida normal y feliz.

¡Atención! El presentador de TV nunca había sido consciente del odio que le ha tenido ese chico y vive su vida normal y feliz y su hermano ha vivido de forma miserable, sumergido en el resentimiento y ha destruido su vida. Y ahí lo vi muy claro: la inutilidad de quedarse viviendo en el pasado.

A todos nos pasa, en alguna medida, tenemos alguna espina, sufrimos una injusticia, una pareja que nos abandonó, un hermano que no nos amó, una navidad amarga, unos padres que en algo fallaron, un jefe que no nos valoró. Y muchas veces nos quedamos ahí, compadeciéndonos. Vivir en el pasado nos hace daño no nos deja avanzar. El camino es perdonar, que nos perdonen o perdonarnos interiormente y seguir adelante. Si no trabajamos en restaurarnos, nos estamos perdiendo el hoy que es lo único que existe. La vida nos promete que si intentamos no vivir en el pasado, seguro, disfrutaremos más de ella.

Mi amigo Juan tiene razón entender una idea nos puede cambiar la vida.

La buena noticia es que existen muchas ideas por entender gracias a un café en una sobremesa, a la historia de un amigo, a una película, a un viaje, a un libro y, que sin importar la edad, seguimos creciendo.

Katy Salazar

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