Justo a tiempo 5:00 en punto qué calor está libre una mesa para dos al lado de la ventana qué suerte – Buenas tardes, un café, por favor – Qué montón de gente que entra y sale del Metro ¡Esa es! No, no es y como hace 15 años sentado esperando a que ella aparezca.
Reconocí su voz sólo con el hola qué fuerte tanto tiempo alto y delgado de nariz y ojos pequeños poco pelo siempre con un jersey con cuello V y una maleta de piel gastada cruzada para guardar sus libros que mañana saldría para México que va como profesor de una universidad que nerviosa me puso oírlo que nos veíamos a las 6:00 en el café comercial.
17 años tenía cara redonda pelo e ideas en desorden aparato en los dientes frescura arrebato nuestras tardes de cine decía que era allí donde encontraba sus verdades yo me encontraba su boca.
Él ya con doctorado y yo aquí de trabajo en trabajo y nuestra amiga ¿cómo se llamaba? con gafas redondas y rizos no me acuerdo del nombre ¿no has leído Lolita? Y yo colorada a leerlo y el día en que Luis me regaló una rosa amarilla bello día. ¿Y si en el pasado está el futuro? ¿Y si México es nuestro sitio?
Le diré que mi corazón un día me preguntó por ella eso quedará bien sólo un año juntos la luna nuestra luna al libro le puse una dedicatoria “Adiós felicidad” teníamos que crecer ¿Cómo estará? ¿Y si se viene a México? ¿Dirá que sí? un vendedor de rosas. -Una rosa, esa la amarilla, por favor-.
Tengo que llegar en punto de 6 decía que desde que me esperaba se tomaba la vida con un café y dos de azúcar un año un buen año mirábamos la luna el libro con el “Adiós felicidad” me dolió, joder que me dolió.
-Otro café, por favor. Son las 6:00 una hora de espera suficiente y yo pensando que su voz temblaba de emoción.-La cuenta por favor.
Taxi, Taxi, al Café comercial, por favor lo más rápido posible, tengo que estar allí a las 6:00 en punto.
Ella se sentó a esperar y en la mesa del lado, junto a la ventana, había una rosa amarilla olvidada muy olvidada.
Katy Salazar