Si, así como te lo cuento, era mi sueño.
Sol, playa y aire.
Mi cuerpo cubierto de colores. El verde fosforito y el azul mis preferidos.
Risas, músculos sudorosos, piernas soberbias.
Yo, bien agarrada bajo un brazo torneado corriendo hacia la playa.
Despacio me deja y me arrastra sobre el mar.
Sus brazos me cogen con fuerza y después de un par de maniobras me dominan,
se lanzan sobre mí.
Siento la pesadez de su cuerpo, cada músculo pegado a mí y yo me deslizo liviana
Luego, sus pies me dirigen. Nos hacemos uno.
Juntos hacía la ola, la recorremos y vamos girando. Momento sagrado.
Si, es lo que me hubiera gustado ser.
Y ya me ves, aquí debajo de la cama.
Me esconden.
Estoy pálida, me siento fea y desteñida.
No fui tabla de surf, ahora soy mesa de plancha.
Encontré un oficio.
Ahora soy útil.
Pero acércate, te confieso que sigo soñando con grandes olas.
Te lo digo así de bajito porque hay visitas y no quieren que me vean.
Katy Salazar