Pandemia

Rocío y yo no nos veíamos hace algunos meses. Llegamos con el tiempo justo para comprar las entradas del cine. La sala ya estaba oscura, con la ayuda de la luz del móvil pudimos encontrar el número de fila y de silla. Finalmente, estábamos sentadas, cómodas y listas para meternos en una buena historia. Nuestros cines, pantallas gigantes con poder hipnotizador, que no los cierren, por favor.

A los pocos minutos de empezar la película, sentí un ruido extraño, pensé que era alguno que comía patatas fritas a mi lado, pero no, era el ruido de las gotas al caer sobre el techo del cine, y de pronto llovía más fuerte, como si fuera granizo, yo escasamente escuchaba los diálogos de la película y mira que me estaba gustando. Casi que me sentía feliz de estar resguardada en mi silla sin mojarme, dios, lo que caía, como llovía. Vimos hasta el último agradecimiento y salimos a la calle, me abrigue lo más que pude. No caía ya nada, ni una gota y el cielo azul. Pero es que no había caído ni una sola gota, era un día soleado de Marzo de 2019. Entramos en un bar -dos cañas por favor-.y con el primer sorbo, Rocío me contó que su madre se moría y entonces volvió a llover y vi como debajo de su silla caía un aguacero y el agua escurría por la mesa rodeando los vasos de cerveza, y caía también de sus mejillas. Esa noche su madre murió. Un año más tarde, recordamos ese día y me dijo que todo pasa y que el dolor también y que la vida cambia.

Hoy, 29 de marzo de 2020, ese dolor, aunque lo recuerdo grande, me parece pequeño. Hay un cielo azul, pero veo caer chorretones de los balcones, terrazas y ventanas de mis vecinos y de toda la ciudad, llueve debajo de mi sofá, cae agua de la lámpara, de mi televisor y de mi teléfono, aplaudimos a nuestros héroes y lloramos a nuestros más de 7.000 muertos. Estamos todos agazapados detrás de nuestras trincheras escondiéndonos de un enemigo que no podemos ver. Todos desamparados aunque hagamos lo imposible por olvidarlo.

Están llenas las UCIs de los hospitales con más de 5.000 y todos los días crece el número de infectados en España. Llueve y llueve mucho, me aterroriza lo mucho que llueve. Vuelvo al sofá y me acurruco y pienso en Rocío, en que todo pasa y también en un cielo un poco más azulado y que estamos en primavera y que seguro la vida nos traerá un verano con sus juegos y sus luces.


Katy Salazar | Madrid 29/03/2020

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